Causas y factores de riesgo
Los cambios relacionados con la edad en el humor vítreo son la causa de la mayoría de los agujeros maculares, que se producen por el líquido gelatinoso que llena el ojo. Con la edad, el humor vítreo se contrae y se separa de la retina de forma natural en un proceso conocido como desprendimiento posterior del vítreo (DPV). En muchas personas, el DPV no causa problemas graves, salvo la aparición de moscas volantes. Sin embargo, si el humor vítreo está anormalmente adherido a la mácula, puede ejercer tracción sobre la superficie retiniana al desprenderse. Esta tracción puede desgarrar la retina central y crear un agujero macular. En resumen, la fuerza de tracción del humor vítreo en contracción sobre una zona firmemente adherida a la mácula es el principal desencadenante de la mayoría de los agujeros maculares.
Además del envejecimiento y el desprendimiento vítreo posterior, otros factores que aumentan el riesgo de agujeros maculares incluyen:
- Tener más de 60 años: Los agujeros maculares rara vez se presentan en personas menores de 50 años y son más comunes en personas mayores.
- sexo femenino: Las mujeres desarrollan agujeros maculares con mayor frecuencia que los hombres.
- Alta miopía (dificultad para ver de lejos): Los ojos extremadamente miopes presentan deformaciones estructurales que aumentan el riesgo.
- Lesión o traumatismo ocular: Un golpe severo en el ojo puede causar ocasionalmente un agujero macular.
- Cirugía ocular o enfermedad ocular previa: Antecedentes de desprendimiento de retina, retinopatía diabética, inflamación grave (uveítis), o pliegue macular Las cicatrices en la mácula pueden predisponer a la formación de agujeros.
Sin embargo, a menudo los agujeros maculares son idiopáticos , lo que significa que aparecen espontáneamente sin una causa aparente ni una enfermedad subyacente. Dado que en la mayoría de los casos no podemos identificar una causa prevenible, no se conoce ningún cambio en el estilo de vida (como la dieta, el ejercicio o la suplementación vitamínica) que pueda prevenir específicamente un agujero macular. La mejor "prevención" son los exámenes oculares regulares para detectar cualquier cambio macular a tiempo. Si un ojo tiene un agujero macular, el otro tiene aproximadamente un 10 % de probabilidades de desarrollarlo también, por lo que su médico controlará el ojo sano periódicamente.